sábado, 23 de enero de 2016

Galgos




Texto de Wikipedia

Suele hablarse del parecido entre el galgo y las representaciones caninas del arte egipcio; el galgo probablemente tiene sus principales ancestros en los perros faraónicos egipcios, igual que el podenco. Es probable además que el Vertades romano sea otro de sus antepasados. Lo cierto es que las primeras referencias escritas del galgo ibérico se hallan en el tratado romano del siglo II a.C. Cynegeticus de Arriano de Nicodemia, quien fue cónsul de la Bética.

Rubén con sus galgos

El autor, desde su experiencia personal en Hispania describe la caza de la liebre con galgos de manera prácticamente idéntica a como se hace en la actualidad en España, añadiendo que era una costumbre propia de los hispanos sin distinción de clase social. Además, diferencia entre galgos de pelo liso y pelo duro, variante esta última muy infrecuente en la actualidad en España, aunque muy apreciada en otros países europeos.

No es fácil precisar qué sucedió con la raza en los primeros siglos de la Edad Media pero el hecho es que sobrevive, haciéndose evidente a partir de cierto momento su florecimiento.

En los siglos IX y X ocurre la colonización de grandes áreas de Castilla coincidiendo con la Reconquista. Las grandes extensiones de terrenos baldíos y barbechos producen un incremento de las piezas de caza, consolidándose la tradición a las carreras de liebres con galgos, práctica común tanto en los reinos árabes como cristianos.

Galgo español atigrado
Nos da constancia del aprecio que el galgo suscitaba en estos años el gran número de leyes que penalizan su hurto o su muerte: Fuero de Salamanca (siglo IX); Fuero de Cuenca; Fuero de Zorita de los Canes; Fueros de Molina de Aragón (siglo XII); Fuero de Usagre (siglo XII). En el Cartulario de Eslonza se encuentra la escritura de una donación de heredad en Villacantol otorgada por el Mayor Gutiérrez en favor de Diego Citid, fechada el 3 de noviembre de 1081, en la que se dice:

"Urso galgo colore nigro ualente caetum sólidos dae argento"

Hallar este tipo de perro inventariado nos da una idea del alto valor estimativo en que se le tenía.

Las pinturas murales de la ermita de San Baudelio de Berlanga, en Soria, que datan del siglo XII muestran una escena de la caza de la liebre donde aparecen tres galgos con características muy similares a los ejemplares actuales.

En el Renacimiento Martínez del Espinar escribe en su (Arte de Ballestería y Montería):

"Muchas maneras hay de matar estos animales". (las liebres) "Muchas, diré las que en España usan: correnlas con galgos, que aquí los hay ligerísimos, y así mismo lo son algunas liebres, que se les escapan sin poderlas alcanzar; y no porque corren hoy dejan de volver a sus querencias; antes estas liebres corredoras las continúan, porque tienen conocido el camino de su uida, y por la mayor parte se encaman cerca de alguna senda o camino, orilla de algún soto, monte o ladera, o tierra pedregosa, y así huyen de ellas y de ir cuesta abajo que las alcanzan luego en las laderas y tierra tiesa, parece que vuelan".


En plena persecución

El galgo se va forjando en la estepa castellana, tanto en la Meseta Norte (Valladolid, Zamora, Ávila, Salamanca, Segovia, Soria, Burgos y Palencia) como en la Meseta de Castilla la Nueva (Toledo, Cuenca, Guadalajara, Madrid, Albacete y Ciudad Real): así vemos extenderse el galgo por todas aquellas zonas llanas en las que no puede hacerle competencia el sabueso.

Raúl con la pieza cobrada

Hay referencias a los galgos no solo en textos de montería, sino también en expresiones y refranes e incluso en la literatura española, siendo quizá la cita más célebre la contenida en la primera frase de El Quijote:

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor."

En España es de uso común la expresión "de casta le viene al galgo (ser rabilargo)" para resaltar que determinadas personas o cosas tienen una determinada característica muy acentuada, y que era de prever porque también la han tenido siempre sus predecesores.

Ya Benito Pérez Galdós lo recogió en su novela Amadeo (1910) "Cachorro de galgo español atigrado o barcino".

De igual forma, el refrán "A galgo viejo, echadle liebre, no conejo" sugiere que es oportuno emplear a alguien experimentado en una tarea difícil, y que de paso sus capacidades se verán así premiadas y puestas en práctica.

Intercambiando impresiones con Ricardo, el veterano
"Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve" recomienda no dividir esfuerzos, "Más corre el galgo que el mastín; pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo. No obstante, los dos corren bastante" nos resalta las diferencias entre corredores de fondo y velocistas, sin demérito de sus respectivas naturalezas, y así un largo etcétera.

La expresión "cuando menos se piensa salta la liebre", empleada hoy hasta la saciedad para pedir atención al interlocutor frente a algo inminente, tiene también su origen en la caza.


Darío
Las denominaciones de Galgo y Lebrel se han asentado en la actualidad como verdaderos sinónimos; sin embargo, no siempre fue así, puesto que tenemos documentación que nos demuestra que el lebrel del siglo XIV poseía un tamaño medio, una cabeza bastante gruesa y alargada, la barriga voluminosa y unas ijadas poderosas. Así se desprende de la lectura del libro de la Caza de Gastón Phoebus. Con el paso del tiempo fue variando su morfología, al mismo tiempo que cada vez más a menudo se les denominaba lebrel o galgo indistintamente.

Aparentemente esta raza no sufre ninguna circunstancia especial en los siglos XVIII y XIX, manteniendo su vocación natural de perro rápido de caza. De hecho ha quedado un refrán de principios del XIX: "A los galgos del Rey no se les escapa la liebre", que se emplea para ironizar sobre los tramposos desde tiempos de Fernando VII, cuyas cacerías, se dice, estaban frecuentemente amañadas.

Sin embargo, a principios del siglo XX ocurre un mestizaje masivo de Galgo Español y Galgo Inglés, descendiente suyo y variedad de galgo más veloz. Esto se debe a la pretensión de conseguir animales más rápidos con los que competir en los canódromos, que hacían furor en Inglaterra y estuvieron muy de moda en la España de esa época. Esta circunstancia puso en peligro la pureza de la raza (considerada una raza pura, es decir, que no es el resultado del cruce, sino de la selección prolongada en el tiempo). Tras notables esfuerzos, se logró reconducir la raza a partir de los aún abundantes galgos españoles "puros" que seguían en manos de criadores y cazadores.

Saúl y Mónica
Pese a su antigüedad y relevancia, el Galgo Español fue reconocido bastante tarde por las asociaciones caninas, que por su origen principalmente anglosajón tienden a ver al Galgo Inglés como la referencia más destacable de este tipo de perros. Esta óptica debe matizarse considerándolo, sin embargo, un probable descendiente del Galgo Español.

Si a esto añadimos la conflictiva historia española del siglo XX, es comprensible que esta riquísima raza haya sido vista con cierta indiferencia por propios y ajenos. Sí puede pensarse, sin embargo, que esa situación va camino de arreglarse, ya que el Galgo Español ha emprendido el Siglo XXI en el contexto de un aprecio cada vez mayor por su raza, y la España contemporánea es progresivamente más consciente del valor de este espléndido animal.


Ricardo, Rubén, Saúl, Mónica y Darío


Las imágenes que ilustran este post han sido tomadas en una partida de caza de Moraleja de Cuéllar en la provincia de Segovia.


Una jornada de caza en Moraleja


La mano

Desde mi llegada a Moraleja he puesto atención e interés en conocer las tradiciones y costumbres de este pequeño rincón segoviano.

Recuerdo, al poco de mi llegada, que salí a dar un paseo con Curro y sus galgos por el pinar, qué manera de correr... En el rato que pasamos juntos pude descubrir la pasión que por estas tierras despiertan estos animales para la caza.

Más adelante pude comprobar que muchos de los vecinos del pueblo, y otros de la zona, tenían gran afición por esta modalidad de caza con galgos.

Un rato distendido en la mañana...


Hay un periodo concreto del año en el que se puede salir a cazar, empieza el cuarto domingo de octubre y termina el último domingo de enero. Tampoco puedes salir cuando tú quieras, está regulado, y los días permitidos (al menos en Moraleja) son los jueves y los domingos comprendidos en el periodo mencionado anteriormente. Tienes que ser miembro de un coto para poder salir de caza.


Ricardo, Rubén, Saúl, Mónica y Darío

Se puede salir en solitario o acompañado, eso sí, no te dejes los perros... Vas paseando por las tierras con el perro atado corto y atento por si te encuentras con una liebre encamada. Si esta aparece, soltar dos perros y estos saldrán raudos tras la liebre, lo llevan en los su instinto.

Hemos pasado una mañana agradable y la partida ha cobrado un par de piezas.


Gracias por enseñarme vuestras costumbres y tradiciones.



domingo, 17 de enero de 2016

San Antón, la fiesta chica de Moraleja




Este fin de semana Moraleja ha celebrado la fiesta chica de San Antón. El pueblo ha estado muy animado y sus vecinos se han echado a las calles a disfrutar de la fiesta en compañía de familiares y vecinos.


Ramón de crucífero en las escalinatas de la iglesia


Los músicos


En el pórtico de la Iglesia de la Magdalena



Junto a la casa de Dominga e Ismael


Rafael y Marcelino nos brindaron todo su arte en la puerta del bar

                               





Frente a la casa de Marcelino



En el pórtico de la iglesia





En el interior de la iglesia



En la puerta del bar





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